
Energía y tecnología: IoT, datos y redes inteligentes
El sistema energético español avanza hacia una red más distribuida, flexible y digitalizada. La integración de renovables, almacenamiento y autoconsumo exige datos granulares y control en tiempo real. IoT, analítica e IA son el tejido que permite a operadores, comercializadoras y prosumidores coordinarse de forma eficiente y segura.
Medición y control
Los contadores inteligentes y sensores en subestaciones proveen telemetría que alimenta gemelos digitales de la red. La calidad de datos es crítica: esquemas normalizados, timestamps confiables y validaciones automáticas. Edge computing ejecuta inferencia local para detectar anomalías y aplicar cortes selectivos ante incidentes, reduciendo latencia y tráfico a la nube.
Flexibilidad y mercado
La agregación de demanda convierte a hogares y pymes en recursos energéticos, participando en mercados locales. Tarifas dinámicas y contratos flexibles incentivan desplazamiento de consumos. Los algoritmos recomiendan cuándo cargar vehículos, activar bombas de calor o vender excedentes fotovoltaicos. La interoperabilidad mediante APIs abiertas evita lock-in y acelera nuevos servicios.
Seguridad y resiliencia
La superficie de ataque crece con millones de dispositivos conectados. La segmentación, firmware firmado y autenticación mutua son imprescindibles. Los operadores integran SOCs especializados en OT y aplican pruebas de intrusión continuas. La coordinación con CERT y organismos reguladores acelera la respuesta ante vulnerabilidades.
La digitalización energética abre oportunidades para startups y proveedores españoles en analítica, ciberseguridad OT y plataformas de agregación. 2025 es un año para consolidar estándares, reforzar seguridad y poner al usuario en el centro.
